domingo, 12 de junio de 2011

dulces emociones que se van a la deriva.


Yo intenté cambiar mi vida dando un giro de cuarenta grados de alcohol, mi corazón sufrió una muerte lenta. Al despertar seguí atado a aquella estaca; todo sigue igual, otro domingo de resaca.
Un paso alante, dos atrás, a veces el tiempo se detiene cuando no sabes que hacer, otras parece que acelere...


Tengo una fábrica de sueños rotos, entre recuerdos y fotos las agujas del reloj agoto.
Es la eterna pesadilla,
en cada intento una nueva zancadilla,
por cada ilusión, puñalada en la costilla.

1 comentario:

  1. Arriba chuu!
    Y ya sabes, doble vuelta de llave a los recuerdos!
    E importante, no te estanques, no dejes que se queden!si lo consigues, llámame!

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